De Gibraltar a la Atlántida

DE GIBRALTAR A LA ATLÁNTIDA

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Comentarios

Este apartado va a estar dedicado a que el lector que lo desee, pueda hacer sus propias preguntas o comentarios sobre el libro, para lo cual dispone del email que se indica arriba. Dichos comentarios se irán publicando y comentando, siempre que sean respetuosos.

Pasado algún tiempo, se podrán ir eliminando o extractando, en función de su contenido y utilidad, procurando que los que perduren sirvan para resolver dudas a otros internautas.

0. PZ (28.jul.2011)

A continuación publico el primer comentario, que lo hizo Mª José hace ya bastante tiempo, con ocasión de una conferencia que di sobre la Atlántida. Gracias Mª José por tus reconfortantes palabras.

1. Mª José (25.jul.2006)

Hola Paulino: Nos conocimos en el Parque de Polvoranca de Leganés, donde asistí a la conferencia que impartiste sobre La Atlántida. Acudí porque soy amiga de los miembros de SEO-Vanellus y porque el tema me llamaba la atención.

Compré tu libro porque me interesó mucho tu tesis y me pareció que estaba bien argumentada, hasta el punto de que después de leerme el libro, me convence aún más.

La sencillez de la verdad es lo que intuyo en tus argumentaciones. Otra cosa es que sean aceptadas por la comunidad científica, porque ya se sabe lo tozudo que es el ser humano por naturaleza y cuan reacio se muestra ante los cambios.

En cualquier caso, quería comentarte mis impresiones y animarte a defender tus argumentos. Lo que haría falta es poder conseguir patrocinio para investigar y explorar la parte sumergida de las islas Cícladas. Una civilización del Neolítico, como describes que debió ser la Atlántida, con un desarrollo tecnológico que quizá les pudo permitir trabajar el bronce y ser así la primera civilización que lo consiguió, debe haber dejado importantes vestigios que podrían haber pasado desapercibidos hasta hoy, tras los cambios acontecidos en estos aproximadamente 7500 años transcurridos. Las maravillas de la civilización egipcias permanecieron enterradas en las arenas del desierto durante miles de años...

No debe ser nada fácil conseguir esa financiación, ya me lo imagino, pero la posibilidad de conseguirlo me parece apasionante. Si lo consigues o lo ves factible, me ofrezco a participar y colaborar en lo que consideres que podrías necesitar de mi, como apoyo a tu tesis.

El tema lingüístico me ha parecido especialmente interesante; me refiero al origen común de las lenguas bereber, ibérico, vasco y etrusco. Buscando el lado divertido del asunto, me resulta paradójico que, en estos tiempos de nacionalismos exacerbados, la lengua vasca sea la heredera de la lengua de los antiguos íberos.

Con lo empeñados que están muchos vascos en no reconocer al actual estado español como parte de su identidad y resulta que son los más ibéricos... Jamón ibérico de pata negra, nada menos.

Enhorabuena por tu trabajo y te animo a seguir defendiendo aquello en lo que crees.

Un abrazo,

María José

2. PZ (20.sep.2011)

A continuación no he podido resistir la tentación de reproducir el comentario que sobre mi obra hizo el Doctor Juan Tobías Nápoli, catedrático de la Universidad Nacional de la Plata (Argentina), que con sus conocimientos de griego clásico posibilitó la resolución de ciertas dudas respecto a la interpretación de los textos de Platón.

A él y a Alfonso Vives, profesor asociado de filosofía griega de la Universidad de Valladolid (España), que también contribuyó activamente a la resolución del problema, quiero expresarles mi agradecimiento por su desinteresada colaboración, y les cito expresamente en las páginas 149 y siguientes del libro.

3. Juan Nápoli (20.sep.2011)

Estimadísimo Paulino:

He recibido con mucho agrado la versión de tu libro "De Gibraltar a la Atlántida". He hecho una lectura muy rápida de sus páginas, y veo que se trata de un trabajo serio y documentado, con una hipótesis muy provocativa y ciertamente interesante. Trataré de releerlo con más atención y detenimiento en los próximos días ya que, como suelo decirle a mis alumnos, esta lectura vale el goce (no digo que vale la pena, ya que no hay pena en leerlo, solo goce, y vale el goce, entonces). Para tu tranquilidad, mi mención ha sido adecuada al trabajo que efectivamente he hecho respecto a un pasaje de Platón, y me alegra haber coincidido con Alfonso Vives, ilustre catedrático de la Universidad de Valladolid. Por otra parte, me sorprende gratamente que efectivamente tengas en cuenta las objeciones a la lectura que planteabas: estamos cansados de ver a quienes, por falta de honestidad intelectual, toman exclusivamente los documentos que favorecen sus posiciones y ocultan los que las perjudican. Has hecho justamente lo contrario: con rigor y honestidad, señalaste todas las alternativas posibles y justificaste tu hipótesis con los argumentos que efectivamente la sostienen. Felicitaciones entonces, y ojalá podamos mantener nuestros contactos. Cariños de juan Nápoli.

4. Sonia (17.nov.2011)

Sonia dijo:

Después de leer su libro, me he dado cuenta de que en él usted trata dos temas importantes, pero muy diferentes. Uno es el istmo de Gibraltar y el otro la Atlántida y he llegado a la conclusión de que puede ser un problema haberlos mezclado. Me explicaré:

Trata usted muy bien lo del istmo y yo le creo, pero... ¿no hubiera sido mejor escribir primero un libro sobre este tema?, y… cuando hubiera obtenido el reconocimiento científico, ligarlo con la Atlántida.

Se lo digo porque, aunque el tema de la Atlántida es sumamente interesante, como se ha tratado tan mal desde el punto de vista científico y hay tanto esoterismo mezclado, cuando se habla de la Atlántida, mucha gente piensa que seguramente es otra tontería y no se preocupan demasiado de comprobar su validez.

5. PZ Respuesta (17.nov.2011)

En parte tienes razón, podría haber separado ambos temas; por una parte el istmo de Gibraltar, cuya existencia y su posterior destrucción hace unos 7500 años creo haber probado al 100% y por otro la Atlántida, pero no he querido hacerlo, porque ambos temas están tan íntimamente relacionados, que sería difícil separarlos.

Ya sé que mi teoría sobre la Atlántida es solo una teoría, la más verosímil de las que existen, pero al fin y al cabo una teoría. Admito por tanto que no hay una certeza absoluta de que la Atlántida estuviera en torno a las islas Cícladas, pero lo que sí digo es que no hay una teoría mejor, ni más fundamentada y que, mientras no se demuestre lo contrario, habrá que pensar que la Atlántida estaba aquí.

De todas formas, admito cualquier crítica al respecto, siempre que tenga bases científicas y también que algo puede habérseme escapado, por lo que cualquier comentario o aportación será bien recibida.

6. Simón P. (24.may.2012)

Simón P. dijo:

En la página 110 de su libro sugiere que la cultura de Saliagos podría estar emparentada con la Atlántida y ser el eslabón perdido entre ésta y la cultura minoica. No acierto a comprenderlo y me gustaría que me lo aclarara.

7. PZ Respuesta (24.may.2012)

Además de la página que mencionas, el tema se trata con amplitud en las páginas 197 a 199 del libro, de las que resumiendo se puede decir que las islas Cícladas, o el archipiélago por antonomasia como lo llamaron los antiguos griegos, son un grupo de islas del Egeo situadas en un círculo, más hipotético que real, trazado en torno a la isla de Delos y al santuario de Apolo. Su nombre deriva de Kiklos (círculo) y se asientan sobre una plataforma poco profunda (esto es importante), que configuraría una gran isla si bajara un poco el nivel del mar.

Muchas de estas islas son particularmente ricas en metales, entre los que destacan el cobre y el estaño, que pudieron propiciar una temprana edad del bronce en torno a ellas, y otros como el plomo, el hierro, el oro, la plata, etc. y minerales como el corindón o esmeril de Naxos y la obsidiana de Milos, utilizados como herramientas para pulir los mármoles de gran calidad tan abundantes en muchas de sus islas, entre los que merecen especial mención los de Naxos y Paros.

Hay testimonios arqueológicos muy tempranos, que se remontan al menos al quinto milenio a.C. e incluso al séptimo en Milos, que evidencian una remota presencia humana en las Cícladas, habiéndose encontrado testimonios de que dichos hombres cultivaban el trigo y la cebada y utilizaban el pescado en su alimentación, como lo demuestran las evidencias de capturas de atún mediante el método de la almadraba halladas en Saliagos, islote en el que también se han encontrado utensilios de cobre, por lo que no debe extrañarnos que, debido a la riqueza del subsuelo y a la relativa suavidad del clima, si dichas islas no fueran tan pequeñas, hubieran podido ser la cuna de una notable civilización, y... no fueron tan pequeñas, como luego veremos.

En este ámbito surgió en el tercer milenio a.C. una civilización conocida como cicládica temprana (3200 - 2300 a.C.) con importantes asentamientos en Keros y Siros. Dicha civilización, de la cual puede considerarse heredera a la minoica, aunque ésta última acabara superando e imponiéndose a la cicládica, puede que tenga un origen aún más antiguo en la denominada "cultura de Saliagos", de la cual hay evidencias como la mujer gorda de Saliagos o "Gran Dama" y otros hallazgos encontrados en superficie o a profundidades someras, en ésta y otras islas, que se pueden fechar hacia mediados del quinto milenio a.C.

Los hallazgos arqueológicos más antiguos son las figuritas de mármol encontradas en Saliagos, las cuales podrían ser del quinto milenio a.C. y pertenecen a lo que se ha dado en llamar "cultura de Saliagos", por haberse encontrado en dicho islote los testimonios más antiguos y representativos, a los que hay que añadir otros muy semejantes, hallados en mavrospilia (Miconos), Vouni (Antíparos), Agriliá (Milos), Cefalia y Agia Iriki (Keos) Minoa (Amorgós), etc.

De figuras como estas podrían derivar los ídolos del arte cicládico o geométrico, pero lo más fascinante es suponer que, al igual que Schliemann y Sir Arthur Evans descubrieron unas culturas anteriores al mundo griego, representadas por Micenas y la cultura cretense o minoica, del mismo modo cabe suponer una civilización anterior a ellas, es decir, la cultura de Saliagos, de donde se deduce la siguiente sucesión cultural:

Atlántida > Saliagos > Cicládica > Minoica > Micenas > Helenística

Para decir esto, que de momento solo es una hipótesis, aunque bastante fundada, habría que dar crédito a mi teoría sobre la Atlántida, de donde se deduce que la Atlántida estaba situada en torno a las islas Cícladas, cuando el nivel del mar Mediterráneo estaba a unos 100 m por debajo del actual, y que dicho mar subió repentinamente de nivel, hace unos 7500 años, ocasionado por la ruptura del istmo que había en lo que hoy es el estrecho de Gibraltar. Como consecuencia de todo esto desapareció la Atlántida, de la cual quedaron como testigos las actuales islas Cícladas, en torno a las cuales se refugiaron los restos de aquella mítica civilización, que andando el tiempo dio origen a la cicládica y posteriormente a la minoica.

Pero el mar no se estabilizó entonces al nivel que tiene ahora, sino un poco más bajo, quedando de momento el actual islote de Saliagos unido a las vecinas islas de Paros y Antíparos formando un istmo entre ellas. En esta zona y a profundidades someras (hasta un máximo de 17 m) se podrían encontrar restos arqueológicos de esta civilización perdida, intermedia entre la cicládica y la Atlántida, ya que el mar siguió subiendo, lenta pero inexorablemente durante los 1500 años siguientes y los asentamientos costeros se supone que deberían estar, por tanto, en lento pero constante retroceso.

También podemos seguir buscando, y seguramente encontraríamos en esta zona evidencias de la Atlántida, pero dichas evidencias habría que buscarlas a casi 100 m de profundidad, que es donde se supone que se concentrarían los mayores efectivos de la Atlántida, la cual cabe esperar que fuera una civilización neolítica y todo lo más con incipientes conocimientos del cobre e incluso del bronce, suponiendo una mayor abundancia del cobre y del estaño en la plataforma sobre la que se asientan las Cícladas, es decir la Atlántida, motivo por el que decíamos al principio que las Cícladas no fueron tan pequeñas.